Coger la bici después de años

paseoenbiciEste fin de semana he cogido la bicicleta después de unos 10 años (¡o más!) sin subirme. La de verdad, no la estática 😉

Con el buen tiempo, me propuse hace unos días ir a la oficina en bicicleta. Al menos, probar. La toma de contacto del sábado me ha venido muy bien para darme cuenta de que ahora mismo es pronto. Aún tengo que pedalear mucho en plan ocio antes de poder coger la bici para ir al trabajo. La razón es bien sencilla: me falta forma física y seguridad en mí misma sobre las dos ruedas.

Ambos aspectos tendré que mejorarlos a base de coger la bicicleta por las tardes hasta que no me “ahogue” en las cuestas y no me entre telele si pasa un coche por mi lado, o si me tengo que parar en un stop, porque me cuesta volver a arrancar.

Eso que dicen de que el montar en bicicleta no se olvida nunca… jajaja ¡Me vengo acordando todos estos días! Es cierto que el pedaleo no se te olvida, pero el equilibrio lo mantenía perfectamente años atrás y ahora toca recuperarlo. ¡Pero, eh! Que no me pienso rendir hasta conseguirlo.

Otras cosas que tengo que estudiar aún es cómo echar el maletín del trabajo, si pondré un portaequipajes de esos que van sobre la rueda trasera, o si lo llevaré mejor en una mochila. Lo de la mochila supongo que es más cómodo, pero me arrugará la ropa y provocará más sudor, digo yo.

Todo es cuestión de verlo y de empezar 🙂
¡El movimiento se demuestra andando!

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Mis motivaciones

imagePara comenzar este blog, me gustaría hablar de mis motivaciones.

No pretendo escribir aquí para que me lea más o menos gente, sino para que me sirva de compromiso personal con mi nuevo estilo de vida.

Siempre he estado gordita, unas épocas más, otras menos. Algunas hasta he llegado al normopeso. He probado un poco de todo.

Hace un mes, cuando comencé esta nueva andadura, llevaba una talla 52, la más grande que he llevado. He dado a luz hace pocos meses y lo cierto es que en mis 2 embarazos he cogido muchísimo peso. Más de 20 kilos. Si a eso le sumas que ya tenía sobrepeso antes… Nos da como resultado… ¡tachán! ¡30 kilitos de más! ¡Ahí es nada!

¿Y para qué adelgazar? Si ahora mismo soy feliz, estoy encantada con mi pareja, con mis pequeños, con la vida… ¿Para qué “martirizarme” haciendo dieta o ejercicio? He ahí la cuestión. Si me miro al espejo y no me veo “tan” gorda… O «no me veo tan mal», me digo. «Todas no podemos estar delgadas. Yo “soy” gorda y ya está.»

Pues no.

Reconozco que tengo hábitos muy poco saludables y eso es lo que quiero cambiar. Más allá del peso, que vendrá por añadidura, quiero cambiar mis hábitos de sedentarismo y de mala alimentación. Y quiero cambiar por salud. Quiero ser un ejemplo para mis hijos, quiero estar en buena forma física para correr detrás de ellos, para subir las escaleras sin cansarme… Y, aunque parezca una tontería, me hace ilusión caber en mi vestido de novia de hace unos años.